viernes, 6 de junio de 2008

Cambio de careta

No hay mañana que no nos despierte una noticia escandalosa acerca de los hidalgos de la corrupción en Baleares. Y da la casualidad que dichos escándalos se destapan cuando un gobierno debe cederle los bártulos a otro nuevo, normalmente de diferente color político.

No sé si es peor darse cuenta de las manos en las que se encuentra el futuro de nuestra sociedad, cada día más castigada por decisiones ilógicas y caóticas que afectan directa o indirectamente al bolsillo de los más desfavorecidos, o escuchar cómo el resto se dedica a desmentir, difamar, promover o acallar rumores en miles de tertulias y columnas de opinión. A veces, de sus palabras, parece resurgir un cierto sentimiento viciado, una mezcla entre nostalgia, patriotismo rancio y envidia.

Tal vez esta legislatura nos deje muchas más noticias del mismo calibre, pero lo que si es seguro es el carácter combativo de nuestros políticos actuales, que de cualquier noticia hacen bandera, de cualquier grupúsculo, ejército, y de cualquier ideología, sientan cátedra. Menos mal que seguimos contando con una serie de medios de comunicación que les siguen el juego: en esto, como en casi todo, cuántos más, mejor.

Por eso me pregunto si nuestra labor como votantes útiles no sería la de negarnos a entrar en ese juego en el que cada cierto tiempo se intercambian las caretas entre un partido y otro, entre una coalición y otra. Quizás, como ciudadanos útiles, deberíamos ser más conscientes de lo que significa darle la confianza a uno u otro político.

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