sábado, 28 de noviembre de 2009

Normalidad polítca

Como el que apura el último sorbo de una copa vacía, la prensa balear, y en conjunto la nacional, retuerce en su esencia a nuestros dirigentes intentando sacar de ellos alguna gota de cordura y sentido común. Pero ni aún con esas…

Los ciudadanos estamos siendo testigos inertes de las guerras cruzadas entre unos y otros, usando las mismas armas, vendiendo los mismos vítores en forma de panfletos, y surcando las calles de nuestras ciudades con regueros de corrupción que no es defendida por nadie pero de la que todos se aprovechan.

¿Qué hace, entonces, que pueda darse esta situación? Algo tan sencillo como la normalidad. Convertir un acto en algo cotidiano, algo que ocurre a menudo, lo convierte en una conducta asentada, y eso le resta interés y lo convierte en banal. Así nuestra clase política balear, de uno u otro color político, nos ha inoculado el virus de la corrupción, y se ha hecho tan normal que no es noticia.

Por eso es tan necesaria la presencia de UPyD en Baleares, tanto o más que en otros lugares de España. UPyD viene a darle voz al verdadero ciudadano de a pie, sin ventajas, sin enchufes, de la forma más democrática que se ha practicado en nuestra sociedad, haciendo valer las ideas de la mayoría y buscando la defensa de todos los derechos de los ciudadanos.

El 1er Congreso nacional nos ha demostrado a todos que otra forma de política es posible, buscando la realidad etimológica del concepto político, y haciendo renacer la ilusión en todos aquellos que sienten la necesidad de ayudar a cambiar las cosas. Debemos dejar atrás el concepto equivocado de político corrupto, esa asociación tan formalizada entre corrupción y cargo público, y luchar por defender los derechos de todos de la forma más honrada posible.

Pronto nos daremos la opción de dialogar sobre nosotros y debemos aprovecharla. UPyD no es un concepto sino un lugar de unión, un punto de encuentro de los que nos hemos sentido no representados durante mucho tiempo, y se ha convertido en una voz necesaria, democrática y capaz de dialogar, sin tapujos, sin más interés que el de todos, y buscando el bien común.

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