Cuando desde muchos movimientos
ciudadanos, y algún partido como UPyD, se aboga por una regeneración
democrática, por una forma diferente de hacer y explicar las cosas, nos
referimos exactamente a lo contrario de lo acontecido ayer en el caso
Pallarols.
¿Qué me has pillado? No pasa
nada, casi dos décadas después lo devuelvo y listo. No hay más.
Nadie va a investigar cómo y
quiénes llevaron a cabo ese fraude con los fondos europeos, nadie va a tirar
del hilo por si acaso hay casos relacionados y no hablamos sólo de este… y ni
que decir tiene del beneficio que eso pudo reportarle al partido Unió Democrática,
y que ahora, simplemente devolviendo el dinero, no se restituye.
Algunos, en su momento, aseguraron
que este caso no tenía fundamento y que, en caso de que se demostrase que era
cierto, incluso se dimitiría. A partir de hoy estoy esperando a que el señor
Durán y Lleida dé una explicación al respecto, que haga encaje de bolillos para
decir digo donde dijo Diego, y contentar a los suyos con un discurso clientelar
que no resuelva siquiera su mala conciencia.
Y lo peor de todo esto es que
esta banda de presuntos implicados forma parte del actual descalabro político
catalán, en forma de gobierno. Lo peor es que estos personajes deciden sobre la
educación, la sanidad, y en definitiva, sobre el futuro de las generaciones de
catalanes que están por venir.
Los actuales votantes ya saben lo
que votan, ya saben a qué tipo de políticos están votando. A partir de ahí, que
cada palo aguante su vela.