martes, 9 de junio de 2009

Bibianada selectiva

Bibiana Aído se ha abierto las puertas de las universidades catalanas mediante un texto de su ministerio en las pruebas de selectividad. Está claro que la cantidad de matices que ofrece un texto de nuestra miembra del gobierno de Zapatero es incomparable con la sequedad y poca valía de textos de Góngora, Quevedo o el propio Cervantes. ¿Acaso ellos enriquecieron el vocabulario como lo está haciendo ella?

Estamos salvados. Menos mal que en Cataluña alguien se ha dado cuenta de la inestimable importancia de que sus estudiantes empiecen a comprender y desgranar las enseñanzas de la ministra Aído, cuanto antes mejor. Si lo pensamos, es lo que van a encontrar en las cabeceras de los periódicos mientras se desarrolle la vida política de Dña Bibiana, así que más les vale ir entrenando sus mentes.

Espero que otras universidades se hagan eco de esta iniciativa tan constructiva, y lo próximo sea analizar sintácticamente frases de Magdalena Álvarez, o declamar discursos de Leyre Pajín mientras suena de fondo un cd con los mejores éxitos chill out de nuestro ex-ministro de economía.

Ya han salido los críticos de siempre, diciendo que había un error de concordancia en una de las frases del texto. Y así es, pero qué quieren, es una escritora de nueva horma, adaptada a su tiempo. Posiblemente escribe creando escuela, marcando pautas, enriqueciendo un vocabulario que hacía tiempo que andaba estancado. Lo único que hubiese sido imperdonable para la Ministra de Igualdad hubiera sido que el error de concordancia hubiese sido de género.

Todo lo demás, será parte de un compendio de anécdotas en un cuaderno de bitácora que se antoja divertido…estaremos atentos, y atentas.

martes, 2 de junio de 2009

Europa, a la calle.

Queda claro que algunos partidos deben hacer uso del ingenio para paliar su falta de recursos económicos. Eso hace todavía más interesante sus propuestas, porque las dota de un carácter altruista, vocacional, que todos aquellos que actúan a golpe de talonario nunca comprenderían.

UPyD ha vuelto a salir a la calle este lunes día 1 de Junio, y esta vez para compartir con los ciudadanos de Palma sus propuestas a nivel europeo. D. Fernando Maura, segundo en la lista de UPyD, y bisnieto de Antonio Maura, protagonizó un mitin, a las 19,30 horas, en el Parc de Ses Estacions, junto al coordinador de UPyD en Balears y también candidato, Juan Luis Calbarro.

Queda claro que la formación en Baleares se está movilizando, y con ella se ven arrastrados muchos ciudadanos que, en parte o en todo, comparten las ideas y la forma de ver la política que practican los integrantes de dicho partido.

Europa, pues, ha salido a la calle de manos de partidos como UPyD, sin guiones, sin preguntas prohibidas ni acuerdos previos, prácticas habituales de los que acuden a debates televisivos muy descafeinados y vacíos de contenidos europeos. La política, nacida de la calle, es en ella donde descubre todas sus caras, donde deja ver todas sus virtudes y sus defectos, y ver políticos que salen a la calle a mostrarse tal cual son, sin parafernalias de grandes presupuestos, y masas jadeantes, se dedican a exponer sus ideas ante quienes tengan a bien escucharles. Solo un dato: cada vez son más los que se acercan, cada vez son más los que animan a otros a acercarse… démosle tiempo a la regeneración democrática, que ella sola se irá abriendo camino entre los ciudadanos.

miércoles, 20 de mayo de 2009

REBAJAS DE PLANES Y ABORTO DE IDEAS

El PSOE ha perdido el rumbo a la hora de plantear un sentido de gobierno coherente. Se está dedicando, de un tiempo a esta parte, a maquillar sus propuestas según sea el acompañante de sus desvaríos. El desahogo y el descaro convierten a este gobierno en un barco a la deriva, rodeado en su viajar de todo tipo de piratas que ven en su debilidad una oportunidad de beneficio propio.

El PSOE se ha visto obligado a diluir en lo esencial las propuestas que conformaron la receta estrella del presidente del Gobierno en el pasado Debate sobre el estado de la Nación. De esta forma, apoyado en partidos minoritarios, que como todos sabemos son especialistas cuando se trata de pescar en río revuelto.

En la senda del olvido se han visto deambular las propuestas y planteamientos del presidente: ordenadores portátiles, rebajas en los impuestos de PYMES, deducciones a la compra de vivienda... A la hora de negociar, aborto sus ideas y rebajo la importancia y el interés de sus planes, adaptándolos a los oídos e intereses de los receptores, buscando sogas en las que ahorcarse económicamente, vinieran del color político que vinieran.

El positivismo y la demagogia siguen pilotando la nave en la que el Gobierno nos ha embarcado, desacreditándose a cada paso que dan, volteando el timón según se levante el viento, y deshaciendo y rehaciendo cada día un plan de acción que no cuenta ni siquiera con el apoyo mínimo en el Gobierno. Es una pena que personas como Ramón Jáuregui, que intentó salvar la cara del Ejecutivo insistiendo en su llamamiento al diálogo social, sean relegados al más allá, escondidos en listas electorales que ni siquiera incluyen sus nombres.

Bastó una ligera tos de los sindicatos y de IU para que se rompieran los acuerdos con CIU. Bastó un leve comentario de sus posibles sustentos en el Parlamento para olvidar lo dicho y deshacer lo hecho. El presidente está reforzando su dependencia de unos pocos y su desvinculación de muchos otros. La pena es que todos vuelven dispuestos cuando hay dinero de por medio, y nadie renuncia a una buena financiación, a pesar de los agravios anteriores, a pesar de las mentiras.

Así pues, de nuevo se ha demostrado que más que un Debate sobre el Estado de la Nación, lo acaecido días pasados, y sus resoluciones posteriores, dan forma a lo que podríamos denominar el Estado de Remate de la Nación.

jueves, 14 de mayo de 2009

No se aclaran

Los despropósitos sindicales no tienen límite conocido, y más cuando se trata de asegurar su financiación y sus acuerdos con los diferentes gobiernos, siempre de izquierdas. En ellos se hace presente esa máxima de “Lo que importa no es lo que se dice, sino quién lo dice”.

Y en estas últimas semanas, ni siquiera es importante lo que se dice, sino dónde se dice. El caso es que estamos viendo a los dirigentes de los diferentes sindicatos de las islas aparecer en actos de apoyo a la lengua como herramienta de convivencia y cohesión social, patrocinado por la OCB (conocida por buscar la cohesión, sin lugar a dudas), cuando días antes declaraba abiertamente que no apoyaban el decreto del catalán. Quizás las diferentes federaciones, más en contacto con los trabajadores, tienen una visión real de los conflictos lingüísticos que se crean ante decretos como el ya mencionado, mientras que los dirigentes están más por la labor de asegurarse los acuerdos, la financiación y las buenas relaciones con las diferentes instituciones, entre las que se incluye la OCB.

Algún sindicato ya emprendió acciones legales en contra del decreto, y otros están estudiando la viabilidad de hacerlo. Seguramente todo esto se disipará en la nada, se pactará en altas esferas y se llevará al ritmo que marquen los que nada tienen que ver con la realidad laboral de la sanidad en nuestras islas.

Los sindicatos, como los actuales líderes políticos de nuestras islas, viven en una realidad paralela, y en ella resuelven sus conflictos con el idioma que mejor se les da, el económico.

Entre pitos y flautas

Desconfíen de todo aquel que se esconda detrás del ruido para hacer valer sus ideales, seguramente es el recurso último del que no tiene recursos

Los españoles seguimos tirando de tópico para autodefinirnos, para reeditar antiguas versiones de nosotros mismos que algunos querríamos dejar atrás. Ayer, el país se movilizó ante un partido de fútbol, que era más simbólico que deportivo. La casualidad hizo que coincidiera en tiempo con el debate del estado de la Nación, por lo que la comparativa, me imagino, es obligada.

Y puestos a comparar, se me ocurre que las aficiones que ayer noche pitaban al escuchar el himno del país donde residen, en presencia del jefe del Estado que da nombre a la competición que fueron a presenciar, me hace pensar que el horario nocturno, en el deporte, hace que se enciendan los instintos más irracionales de los que acuden a presenciarlos. Quizás el carácter nacionalista de las dos aficiones, hermanadas entre sí por un extraño sentimiento de solidaridad entre dos que se creen iguales, hizo que TVE intentase ocultar bajo un primario truco de realización la tremenda pitada que se le propinó al himno.

Los políticos, forofos declarados como pudimos ver ayer entre debate y debate, no se quedan atrás en el uso de sus instintos cual afición irracional. El debate, en sus inicios, fue una batalla de aficiones: las palabras y los argumentos no tenían importancia. Toda residía en el guiño, en la palabra clave que desatase el aplauso ferviente de sus seguidores. Hubo incluso quien contabilizó el tiempo de aplausos tras cada intervención para adivinar quién iba a ser el vencedor del debate. Eso dejaba fuera de la lista de ganadores a interventores tan hábiles como Durán y Lleida o Rosa Díez.

El árbitro puso fin ayer a una cadena de despropósitos, a un partido que antes de iniciarse ya sabíamos cómo iba a acabar. El presidente del congreso puso fin ayer, antes de lo previsto, un debate que no tuvo inicio, pues fue continuación de lo de siempre, y que acabo cuando se encendieron los instintos por la razón que sigue moviendo las pasiones de los españoles. El debate político, sin vencedores, pero con todos vencidos, dejó paso a la batalla entre el deporte y la sinrazón. Ayer noche, por suerte o por desgracía, ganaron los dos.

lunes, 20 de abril de 2009

El Cervantes penaliza el castellano

Imaginar una situación como la del alumno ibicenco al que le deniegan el uso de su idioma materno en un examen era, a mi entender, algo que ya habíamos superado hace muchos años, que mi generación y las venideras no tendría que vivir, y que formaría parte de esos recuerdos que nos cuentan nuestros mayores y nos resultan tan lejanos.

Pero parece ser que debemos estar preparados para cualquier cosa. Y la verdad, no me extraña. Quien conoce un poco las facultades de Magisterio en Baleares sabe de sobra que los alumnos entran buscando un título que les permita educar, y salen como un afiliado virtual al nacionalismo catalán, sin apenas formación didáctica.

La directora del centro donde han ocurrido los hechos recuerda que el proyecto lingüístico del centro prevé impartir casi todas las asignaturas en catalán, y que el alumno pretendía responder al examen en castellano. El padre del alumno cree que con esas actuaciones se vulneran los derechos del niño. Y todo esto en un colegio llamado Cervantes…

No tengo ninguna duda que este fanatismo lingüístico, unido al bajo nivel del profesorado y de la falta de criterios de valoración adecuados son factores que influyen negativamente en la calidad educativa de nuestras islas. No basta con dedicar más dinero a educación, no basta con tener profesores formados en conocimientos, sino también en didáctica y en valores. No es posible que una profesora haga avergonzar a un alumno porque habla en castellano en casa. A esa profesora nadie le ha enseñado que encerrándose en una isla de sonidos dejas de escuchar otros quizás más bonitos, seguramente enriquecedores.

En estos casos se pone en juego la libertad de elección, y no la lengua de comunicación en la que defiendas tus libertades. El padre del alumno, haciendo uso de la lógica, ha declarado hoy que “quiero abrirle el mundo a mis hijos, no encerrárselos”. Si por mi fuese, le ofrecería un puesto de profesor en alguna de estas universidades que forman a nuestros profesores. Quizás más gente como él haría que tuviésemos menos gente como esa profesora.

Y a todo esto, el pobre Cervantes no hace uso de tu turno de réplica por miedo a que le critiquen al hacerlo en castellano. Si yo fuese él, me aparecía esta noche a la directora del centro obligándole a cambiarle el nombre.

jueves, 2 de abril de 2009

Sacar la lengua


Durante estos meses pasados los sindicatos de médicos, diversas asociaciones, partidos políticos y movimientos ciudadanos se han opuesto a la aprobación del decreto que regula el catalán en la Sanidad Balear. Pero al final, el Govern lo ha aprobado, se ha lanzado por el imparable tobogán de la indecencia y se ha propuesto montar el circo normalizador para domar a todas las fieras vestidas de médico que osen aparecer por las islas. Y que a nadie se le ocurra criticar dichas actuaciones, porque pondrán sus armas de incomunicación a funcionar y rebuscarán en lo más profundo de tu pasado, de tu expediente, de tu vida, para dejarte con las vergüenzas al aire, intentando así minusvalorar tu credibilidad.

El conseller ha insistido en que los médicos tendrán dos años para certificar su conocimiento, y días antes de las manifestaciones han rebajado las exigencias, difuminando lo que antes parecían principios inamovibles. Quizás es que alguien se dio cuenta de que apenas un médico ha pedido Baleares como destino, y decenas de ellos han iniciado un éxodo que nos deja vacíos difíciles de cubrir, y se lleva experiencia y buen hacer demostrado durante años. ¿Nos compensa a los pacientes de las Baleares que se nos cambie experiencia por dominio de un idioma? ¿Terminará pasando factura los continuos despropósitos lingüísticos que se nos presentan en un futuro cercano? La sociedad mallorquina no termina de ser consciente de la repercusión que puede suponer el hecho de desmontar un sistema sanitario basado en gran parte en médicos peninsulares, que hacen uso de una lengua (de las dos co-oficiales de las que disponemos) para ejercer su profesión.

Manifestarse es una forma de guiar a los no conscientes hacia el camino de la lucidez, descubriéndoles las facetas menos agradables de los representantes que han elegido. Valga todo esto para que una sociedad conformista, dispuesta a tragar con cualquier noticia, sea cual sea el alcance de la misma, comience a abrir los ojos y pueda dar paso, en un futuro no muy lejano, a nuevas formas de entender la sociedad, la cultura, la política. Ojala y la lengua, en ese momento, deje de ser un instrumento de presión política y pase a ser una herramienta más de comunicación, tan importante como otras, tan compatible con otras, tan libre como otras.